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Montevideo, Uruguay
Desde la teología hasta la programación, mi vida ha sido una búsqueda constante de patrones, lo que me lleva a entender la mente neurodivergente desde una óptica sistémica. Esta combinación me permite analizar el TDAH, las AA.CC. y el TEA desde la empatía y como sistemas complejos que requieren soluciones lógicas, creativas y tecnológicas. Mi formación en teología, salud y resolución de conflictos complementa una visión integral del ser humano, orientada a transformar la curiosidad insaciable en herramientas prácticas para la vida diaria.

viernes, 15 de mayo de 2026

MÚSICA PARA MIS OIDOS TeDeAcHosos - (parte 3) Jazz

 


El Jazz confirma la regla de la estimulación dopaminérgica en cerebros con TDAH.

El cerebro con TDAH no sufre por falta de atención, sino por una regulación deficiente de la misma. Nuestro cerebro es un buscador de dopamina. Si la tarea que realizo es monótona, mi nivel de alerta (arousal) cae por debajo del umbral funcional... me distraigo o me duermo.

El Jazz para mi es un aliado estratégico, y no es por "magia", sino por estas tres razones técnicas:

1. El Factor de la "Novedad Estimulante"

A diferencia del Lo-Fi o el Barroco, el Jazz (especialmente el Bebop o el Jazz Moderno) es estructuralmente complejo, impredecible y lleno de síncopas.

  • Para un cerebro neurotípico, esta complejidad puede ser un distractor. Para un cerebro con TDAH, esa "imprevisibilidad" proporciona pequeñas dosis constantes de dopamina que mantienen el sistema de alerta encendido.

  • Ocupa la parte del cerebro que normalmente estaría buscando distracciones, dejando el "resto" de la capacidad cognitiva libre para focalizarse en el trabajo.


2. Al escuchar Jazz instrumental (sin voz), el flujo constante de notas actúa como una pared de sonido. Al no tener una estructura pop predecible (verso-estribillo-verso), el cerebro deja de intentar "adivinar" qué sigue y simplemente se sumerge en el flujo. Estado de Flow.

3. Es similar a por qué se recetan estimulantes (como el metilfenidato) para el TDAH: le das al cerebro la estimulación que necesita para que no tenga que salir a buscarla afuera. El Jazz es basicamente un estimulante auditivo.

Para la mayoría, el ruido marrón es más seguro. Pero en mi mundo y a mi edad, donde ya he desarrollado estrategias de compensación cognitivas), mi cerebro ha aprendido a usar el Jazz como un "anclaje".

Eso si, aclaro que si el Jazz tiene voces, estaré forzando al cerebro a trabajar el doble. Si es puramente instrumental, estaré optimizandolo.

El Jazz aporta el nivel de fricción justa que mi cerebro necesita para no "caer" en distracción.

Consumo absolutamente todo el contenido referente al Jazz. Aquí en el Uruguay hay una linda movida de jazz que me sirve para mantenerme con la energía elevada para que mi batería social dure mas tiempo. Escuchar a Ella F. es algo que me conmueve y con ella soy capaz de organizar mi atelier sin darme cuenta. Tengo en youtube una playlist con los temas que mas me llegan. La trompeta y el saxofón en las manos de esos grandes del jazz son las que me funcionan para estudiar. No tengo músico favorito me gusta “todo” y llega a mi como una ayuda en las diferentes etapas de mi dia... arrancar.... estudiar, trabajar, andar por la calle, como desintoxicante al volver a casa, para meditar e incluso para lograr solo pensar en la música y apagar las mil voces en mi cerebro. Básicamente funciona como el agua (piscina).



Utilizo el Jazz como regulador dopaminérgico y sensorial sistémico. Como un "marcapasos" para mi sistema nervioso.

La música, al igual que el agua, genera una presión hidrostática sensorial que apaga el ruido externo (y el interno) y me permite moverme sin el peso de la gravedad de mis pensamientos.

1. Con Ella Fitzgerald experimento un fenómeno de automatización por recompensa.

  • La voz humana (especialmente una tan perfecta y rítmica como la de Ella) activa el sistema límbico. Para un cerebro TeDeAcHoso, realizar tareas de orden (que son ejecutivamente cansadoras y aburridas) requiere un combustible que no tengo. La música de Ella proporciona ese chorro de dopamina afectiva que "engrasa" los engranajes de la planificación, permitiendo que mi cuerpo ejecute la limpieza mientras la mente está "anestesiada" por el placer estético.

2. La trompeta y el saxofón son instrumentos de viento que imitan el rango de la voz humana pero sin la carga semántica del lenguaje (sin palabras).

  • Los metales en el Jazz suelen tener un vibrato y una articulación que mantienen el cerebro en un estado de vigilia activa. Si el sonido fuera demasiado plano, mi cerebro "se iría" a sus propios pensamientos. La oscilación y el brillo de una trompeta actúan como un faro: mantienen mi atención dirigida hacia afuera, impidiendo que me hunda en "mil voces".

3. Jazz Experimental y Batería Social (Recarga por Fricción)

El Jazz experimental es "caos organizado".

  • Para alguien neurotípico, esto es agotador. Para un neurodivergente, es como un entrenamiento de alta intensidad. Al procesar esa complejidad sonora, el cerebro se "limpia" de las demandas sociales (que son agotadoras) y se enfoca en una complejidad

Concentración (Piano Instrumental): https://www.youtube.com/watch?v=HuFSNn_S68U Energía Alta (Bebop Selection): https://www.youtube.com/watch?v=3S_v_rZ-v0c

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